Snackable content: contenido conciso pero efectivo

Los snacks se sirven rápido y generalmente suelen ser alimentos, ya sea en forma de aperitivo o picoteo, que se comen con las manos, por ejemplo, mientras se trabaja frente al ordenador o se ve la televisión. El snackable content toma esta idea y la aplica a Internet para designar a los contenidos web que pueden consumirse simultáneamente y sin un gran esfuerzo. Entre ellos se cuentan vídeos, imágenes, memes, posts, tuits, archivos de audio, etc., y suelen encontrarse en redes sociales como Instagram o Facebook.

El snackable content es una reacción a la decreciente capacidad de atención del usuario y, en la actualidad, un concepto esencial del marketing de contenidos que resulta especialmente adecuado para crear campañas publicitarias mediante el storytelling. A continuación te contamos en qué consiste el snack content y qué formas adopta. Además, te mostramos algunos ejemplos.

Definición

El término snackable content es un concepto genérico para definir a los contenidos en Internet, ya sean comentarios o tuits, imágenes, vídeos y archivos de datos, que los usuarios pueden consumir sin dedicarles mucho tiempo o atención y que se comparten normalmente en las redes sociales. A menudo, estos contenidos están diseñados de una forma especialmente llamativa y se hacen virales, de ahí que el snackable content sea cada vez más popular en el sector del marketing online.

¿Cuál es la clave del éxito del snackable content?

El snack content se basa en la comunicación directa de determinadas ideas y contenidos a un nivel emocional o lúdico. En el panorama digital cada vez es más difícil captar la atención del usuario durante un período de tiempo prolongado. El snackable content resulta en este sentido muy efectivo, ya que no requiere mucha atención. Además, un buen snack content es menos molesto que la publicidad clásica y así se aumenta la confianza de los usuarios y las posibilidades de que el contenido se convierta en viral. En el mejor de los casos, se crea contenido en la forma de memes.

El snackable content resulta apto, sobre todo, para su uso en móviles. Existen numerosas apps y páginas web optimizadas para móviles cuyos contenidos pueden visualizarse en cualquier lugar y en poco tiempo. Una forma muy típica de consumir snack content es que el contenido pueda desplazarse, sobre todo cuando se muestra en timelines o feeds, de modo que el usuario pueda entender inmediatamente lo que se esconde tras los contenidos y pueda detenerse en ellos o desplazarse hasta el próximo “snack”.

La integración de las redes sociales amplía el posible alcance del contenido cuando el usuario quiere compartirlo. En el mejor de los casos, los vídeos interesantes y las imágenes divertidas pueden, además, compartirse directamente mediante servicios de mensajería como WhatsApp y Snapchat, algo que se simplifica para los usuarios móviles debido al tamaño reducido de los archivos. Gracias a esta característica, el snack content suele prestarse a la perfección para crear memes.

También se da el caso contrario: puedes compartir el snackable content que tú mismo hayas creado. Publicando, por ejemplo, reseñas de tus productos en formato visual en las redes sociales llamas la atención sobre ellos, por un lado y, por el otro, aumentas la confianza de los usuarios. Después de todo, la publicidad de los clientes satisfechos suele ofrecer mayor autenticidad que la tuya propia.

El snackable content se crea muy fácilmente y no acostumbra a necesitar tantos recursos como las campañas publicitarias de gran envergadura. Es más fácil diseñar un gráfico gracioso y entretenido que un vídeo publicitario profesional.

Snackable content: categorías y ejemplos

Hay muchos tipos y categorías de snack content, pero sus denominadores comunes son una rápida accesibilidad, una comunicación directa y un tamaño reducido. Sin embargo, toda forma de contenido snackable tiene tanto ventajas como inconvenientes. A menudo, el snack content depende de la plataforma y, mientras algunas páginas web se especializan en crear textos divertidos, otras lo hacen en imágenes informativas y otras en textos concisos.

Sin embargo, estos medios pueden combinarse entre sí frecuentemente, por lo que los creadores del snackable content se valen tanto de textos como de imágenes:

Texto

Los posts y los tuits son las formas dominantes del contenido “snackable”. Estos son, en su mayoría, textos cortos, pueden leerse en fracciones de segundo y permiten a los usuarios interactuar rápido con ellos pulsando en “Me gusta”, compartiéndolos o comentándolos. Twitter, en concreto, ya se benefició de que los mensajes de texto de longitud limitada dan lugar a mensajes particularmente comprimidos. Así, los populares mensajes cortos tienen una gran influencia en la actualidad, debido, además, a que la mayoría de los famosos utilizan el medio como canal de comunicación. No sin razón, un tuit del presidente de los Estados Unidos Donald Trump ha originado una crisis diplomática con Corea del norte.

Las redes sociales también permiten que los influencers destaquen difundiendo contenidos de gran relevancia y, en su mayoría, snackable content. Los posts y los tuits tienen tanta importancia en la era digital porque son fáciles de consumir y de entender. Además, los algoritmos y la popularidad filtran el tipo de “snacks” que se entrega a los usuarios, lo que puede ser tan cómodo como un tentempié rápido, y al mismo tiempo tan poco saludable como este.

Vídeo

Los vídeos resultan óptimos como snack content porque son muy accesibles. Generalmente se muestra con una imagen de vista previa en miniatura y el vídeo se reproduce con tan solo clicar en el botón de “Play”. En su mayoría son vídeos cortos (de hasta 1 minuto) y suelen contener también subtítulos para poder ser entendidos sin sonido. Los vídeos creados como snack content se pueden insertar fácilmente en los comentarios y los tuits y pueden reproducirse al desplazarse por los feeds sin tener que abandonar la app o página web en cuestión.

Los vídeos se comparten sobre todo a través de Instagram, Snapchat y otros servicios de mensajería y suelen aparecer en los feeds de las reds sociales. Además, la posibilidad de integrar vídeos de YouTube aumenta la comodidad de los creadores y consumidores de contenidos. Esta ventaja hace que el video marketing sea actualmente una parte esencial de las campañas publicitarias de calidad.

Una de las formas más populares de snackable content para vídeos son los vines. Estos videoclips de 6 segundos realizados mayormente con el teléfono móvil fueron muy populares hasta que el portal Vine se cerró en enero de 2017. Sin embargo, la cultura vine sigue estando presente en YouTube, por lo que muchos de estos clips o composiciones cortas cuentan con millones de visitas.

Los vídeos publicitarios en YouTube duran a veces un minuto, aunque muchos usuarios dejan de visualizarlos tras unos segundos, por lo que la solución para los publicistas es que los vídeos no duren más de unos segundos. Así, el snackable content se ha establecido en forma de vídeos en el marketing online y refleja el espíritu digital de la época: la lucha para lograr la atención de los usuarios solo requiere unos pocos segundos.

Imagen

Las imágenes están en todas partes en Internet: pueden ser informativas, divertidas o publicitarias, pero en cualquier caso han de consumirse de manera rápida y sencilla. El famoso refrán “una imagen vale más que mil palabras” queda más que confirmado en las redes sociales, en las páginas de mensajería o en los portales informativos como la 1&1 Digital Guide, y es que sin ellas, el uso de Internet sería más aburrido. Con todo queda patente que Internet es adicto a las imágenes y, por lo tanto, al “snack” digital más popular. Asimismo, el éxito de Instagram, la red social de imágenes, muestra que el panorama digital está fuertemente vinculado a estas.

En comparación con los vídeos, las imágenes exigen menos interacción por parte del usuario, pues suelen ser estáticas y estar ancladas a las apps y a las páginas web. Generalmente basta con hacer scroll para pasar de un “snack” al siguiente. Además, las imágenes más interesantes pueden compartirse sin problemas en todas las redes sociales, convirtiéndose esto en una actividad grupal.

En el marketing online, las imágenes se utilizan para comunicar mensajes de forma visual y directa, y a menudo las guías y los tutoriales las utilizan para ilustrar algunos pasajes y hacer que los datos sean más comprensibles.

Una de las formas más populares de snack content con imágenes es el llamado meme. La idea original detrás de los memes era que podían replicarse sin fin y emplearse en nuevos contextos constantemente. Así, la imagen de un osezno con la mirada melancólica consiguió hacerse viral como “confession bear” y los creadores de contenidos le insertaron un texto acorde con la expresión facial del animal, que parece estar haciendo una especie de confesión. Los memes se comparten en muchas redes sociales como Reddit, Facebook, Twitter e Instagram y normalmente tienen una vida útil limitada, de modo que los “más antiguos” pasan al olvido muy rápido, tanto como el tiempo que se tarda en comer un snack.

Otras formas de snackable content

  • Livestreams: el éxito de Twitch se debe a su facilidad de acceso. Muchas redes sociales permiten vincular fácilmente livestreams, convirtiéndose estos así en “snackable”, por lo que también puede hablarse de snackable content en referencia a las retransmisiones en directo. Sin embargo, tienen un tiempo de transmisión normalmente prolongado y los contenidos de los livestreams son a menudo inapropiados como snack content.

  • Artículos: muchos artículos de Internet son intencionadamente breves y están escritos con un tono sensacionalista para leerse lo más rápido posible. Portales como Buzzfeed se han especializado en este tipo de textos. Aquí, los artículos con estructuras sencillas como las listas de “los 10 mejores” (“top 10”) resultan muy populares como snack content y a menudo van acompañados de imágenes u otros medios.

  • Podcasts: estos archivos de audio funcionan como un servicio de radio a la carta y suelen estar especializados en un tema. La comodidad (sobre todo al estar fuera de casa) hace que el medio sea “snackable”, aunque los episodios suelen durar más de 10 minutos, lo que exige un tiempo de escucha mayor.