Escribe un correo electrónico inmejorable: pautas para la comunicación escrita profesional

Cada día se redactan en torno a 269 mil millones de correos electrónicos en todo el mundo, de los cuales la mayoría forman parte del al día a día laboral. No obstante, aún son muchos los usuarios que siguen cometiendo los mismos fallos al redactar estos correos formales, causando el descontento del receptor, ya que los textos que carecen de un estilo cortés propio del tipo de relación que mantengan el remitente y el destinatario se consideran una muestra de falta de profesionalidad y al mismo tiempo acaban con la productividad del que recibe el mensaje. En un estudio del investigador norteamericano Eric Horvitz se asegura que tras haber recibido este tipo de comunicación escrita, una persona necesita una media de hasta 15 minutos para volver a concentrarse completamente en la actividad que estaba realizando.

Cita

“We found that participants spent on average nearly 10 minutes on switches caused by alerts, and spent on average another 10 to 15 minutes (depending on the type of interruption) before returning to focused activity on the disrupted task.”

Eric Horvitz & Shamsi T. Iqbal: Disruption and Recovery of Computing Tasks: Field Study, Analysis, and Directions (2007).

Aunque todavía es mucho más molesto cuando el correo está mal escrito, presenta una estructura caótica e inconexa o simplemente es irrelevante. Para evitar dar un paso en falso en este método de comunicación tan recurrente, hay algunas pautas que deben tenerse en cuenta.

¿Cómo escribir un correo de manera profesional?

La respuesta es simple: poniendo cuidado y reflexionando previamente. El destinatario puede apreciar con facilidad la profesionalidad y la consideración del remitente si un correo electrónico está redactado adecuadamente, algo que merece la pena en concreto en el mundo profesional, a pesar de que para ello se emplee más tiempo en su elaboración. Escribe tus correos siempre de forma concisa y no olvides que el texto debe ser informativo y ha de presentar una estructura clara. Puntualiza el motivo del correo y ayuda al destinario a entender en qué consiste.

Lo bueno, si breve, dos veces bueno. Es importante redactar el mensaje de manera sucinta sin que esto implique ignorar las formas de cortesía. Debe tan breve como sea posible, pues al reducir el texto este se limita a expresar lo esencial y así facilita al lector extraer la información más importante. Asimismo ambas partes invierten menos tiempo, ya que el remitente escribe menos y el destinatario no tarda tanto en leer.

Aún se puede ahorrar más tiempo si no se escriben los correos innecesarios, los cuales son comunes en estas tres situaciones:

  • Listas de contactos en el correo: con un solo clic se puede enviar un correo a todos los usuarios que se desee, opción de gran utilidad cuando se pretende informar sobre el mismo tema a varias personas. No obstante, si cada destinatario responde con la opción de “responder a todos”, se genera gran cantidad de correo basura pues, aunque el remitente principal envía un mismo mensaje a diferentes personas, la respuesta es solo de su interés. Por ello se recomienda tener en cuenta a quién puede resultar útil el correo. 
  • Consultas: al igual que el correo postal no puede sustituir a una conversación, un correo electrónico tampoco debería usarse a modo de chat. Por eso hay que plantearse si no es más conveniente recurrir, por ejemplo, a una llamada de teléfono cuando las consultas que se quieren realizar son muchas y variadas. Así ahorrarás tiempo a ambas partes y el destinatario no se desesperará con una bandeja de entrada saturada de correos. Eso sí, tras la conversación se recomienda que se resuma en un correo la información obtenida para dejar constancia a todas las partes implicadas de los puntos tratados. 
  • Correos irrelevantes: el día a día en el trabajo puede ser aburrido. Por eso en algunas empresas es común que sus miembros se envíen unos a otros correos con contenido “entretenido”. Lo que ocurre es que pocas veces realmente se pregunta a los destinatarios si están interesados en recibir este tipo de mensajes. Es mejor hacer una pausa para desconectar que estar continuamente interrumpiendo el trabajo de otros compañeros con este tipo mensajes.

Tan importante como el carácter breve y conciso de los textos redactados en los correos es la cortesía y las formalidades aplicadas en ellos, especialmente en el marco profesional. No cuesta nada incluir un tratamiento formal, pedir por favor, dar las gracias y despedirse adecuadamente y, aunque estas pautas se evitan más a menudo de lo necesario, aún en el siglo XXI son muy valoradas. Al mandar un correo existe detrás un motivo: se pide información, se quiere establecer una cita o simplemente se pretende que el destinatario tenga en cuenta la información enviada, especialmente si eres tú el que está contestando a un mensaje. Por eso se recomienda prestar atención a las características propias de este tipo de texto, pues aumentan las posibilidades de que el destinatario se tome en serio el mensaje y se decida a contestar.

Consejo

8 reglas básicas para bien escribir un correo:

  1. Elige un asunto convincente
  2. Usa un encabezamiento apropiado
  3. Menciona la información más importante al principio
  4. Presenta el contenido de forma compacta y estructurada
  5. Usa listas y destaca el contenido para apoyar una lectura más fácil
  6. Selecciona un estilo y un tamaño de fuente uniformes
  7. Finaliza tu correo electrónico con una despedida adecuada
  8. Para terminar, agrega tu firma de correo electrónico y los archivos adjuntos

Estructura y contenido de un correo electrónico profesional

Al igual que las cartas, los correos electrónicos también siguen una estructura determinada. Dado que los lectores son capaces de reconocerla, debes organizar el contenido de estas “cartas digitales” según se espera y así facilitar que el destinatario mantenga una visión general del texto.

Primer paso: el asunto

Al inicio de todo correo electrónico se encuentra la línea con el asunto, pensada para transmitir al lector de manera concisa el tema del mensaje. No obstante, y a pesar de su importancia, a menudo se suele olvidar. Al contrario que en el correo postal, en el tráfico de correo electrónico el asunto aparece directamente visible en la bandeja de entrada, lo que resulta de gran utilidad al permitir al destinatario determinar la urgencia del mensaje, así como buscar u ordenar los mensajes recibidos. A continuación se incluyen algunos ejemplos de asuntos adecuados:

  • Reunión: Balance del mes/03.03./10:00
  • Coaching: servicios de especialista
  • Resumen reunión 7 de abril
  • Información IT: actualización software XY

Con estos ejemplos el lector puede reconocer el tema que se va a tratar en el cuerpo del mensaje. Además, en el asunto también se puede conocer la premura de la información recibida.  

Por ello NO se recomienda redactar un asunto que no se centre en el tema del texto, sea excesivamente largo o muestre un mensaje pasivo agresivo:

  • ¡¡¡Urgente!!! (Tendría sentido especificar qué es tan apremiante.)
  • Petición (Preferiblemente indicar la petición.)
  • Me han surgido algunas cuestiones sobre la reunión del pasado viernes en el hotel (Especialmente en los smartphones la línea de asunto es muy reducida, de ahí que se recomiende preguntar de forma más breve)
  • Re: Comida de empresa (A veces a partir de un correo con un tema concreto se pasa a otro que no tiene nada que ver con el asunto que se muestra. Es importante que en estos casos se modifique el asunto. Si ya no se habla de la cena de empresa sino de la asignación de tareas en un proyecto, el asunto deberá modificarse para facilitar en un futuro su búsqueda y clasificación.)
  • ¿Tiene que ser así? No es una buena idea en absoluto realizar una crítica de forma directa, pues el destinatario tomará una postura defensiva y no aceptará la crítica realizada. De hecho, el correo electrónico no es el medio de comunicación adecuado para dejar salir la frustración, para ello mejor la comunicación cara a cara.

En el Email Marketing se emplea mucha energía en formular líneas de asunto que llamen la atención del destinatario. Con la ayuda de tests A/B y diferentes estadísticas se intentan optimizar las tasas de apertura. Aunque se sabe que los correos de ámbito profesional no suelen tener un objetivo comercial, sus remitentes esperan que el mensaje se abra y se lea. Por ello es importante hacer un esfuerzo y escribir un asunto que atraiga al lector.

Segundo paso: el encabezamiento

En el encabezamiento se muestra una fórmula de saludo con la que, junto con el tratamiento que se da al destinatario, se muestra un mayor o menor grado de cortesía con respecto a este. Aunque se trata de una línea muy corta, son muchas las dudas que pueden surgir al escribirla:

¿Cuál es el grado de formalidad al que atenerse?

Más vale pasarse que escatimar. Es decir, es mejor ser demasiado formal a mostrar cierto grado de descortesía en un mensaje. Si se quiere apostar por lo seguro se puede recurrir a la formulación “Estimado/a señor o señora:”, especialmente si nos dirigimos a una persona desconocida o con un puesto superior. Existen saludos más corteses en el caso de que se trate de autoridades religiosas o de estado. Si, por el contrario, tienes una relación más cercana con el destinario, puedes empezar con una fórmula de saludo como “Buenos días.”, “Estimado (nombre del destinatario):” o un simple “Hola, (nombre del destinatario):”, fórmula esta última algo más informal.

¿Cómo debo saludar al destinatario?

Dentro de los saludos formales existen diferentes variantes en función de la relación entre emisor y destinatario, así como el contexto en el que se envía la misiva online. Si, como se ha indicado anteriormente, se recurre a la forma tradicional, encontramos las siguientes posibilidades.

  • Estimado/-a Sr. /Sra. (apellido):
  • Estimado/a señor/a (apellido):
  • Estimado/ a Director/a:
  • Estimada Prof.ª Navarro:

De nuevo, el grado de formalidad que envuelva a la misiva influirá en el tipo de saludo usado y tratamiento dado al destinatario. No hay que olvidar los cargos de cada uno de ellos, que deberán indicarse en los casos que corresponda.

¿A quién debo saludar primero?

Si son varios los destinatarios del correo, hay que dirigirse a todos ellos. En aquellos casos en los que el mensaje no se dirige a una persona concreta, sino a una empresa o a uno de sus departamentos se usa la fórmula “Muy señores míos /nuestros (si los remitentes son dos o más)”. Pero ¿y si conocemos sus nombres, en qué orden deben escribirse? Por norma general se nombra a las personas en función de su posición en la empresa y, si se encuentran en el mismo cargo, entonces se ordenan por orden alfabético. Lógicamente las pautas internas de cada empresa o las preferencias personales pueden variar y, por tanto, seguir otro orden.

¿Qué hacer si no conozco el sexo del destinatario?

Puede ocurrir que en ocasiones solo conozcamos los apellidos de una persona o esta posea un nombre ambiguo, ante lo que es muy difícil dilucidar si el destinatario es un hombre o una mujer. Entonces se deberá llevar a cabo una pequeña labor detectivesca, visitando la página de la empresa o determinadas redes sociales para averiguar la identidad del interlocutor, ya que un tratamiento equivocado puede llevar a que el destinatario se decida por ignorar el mensaje. Incluso en caso necesario, sobre todo si se trata de grandes empresas, puede ser muy útil preguntar al departamento de recursos humanos. No obstante, si tras este trabajo de investigación no se han obtenido los resultados esperados, habrá que optar por una fórmula neutra “Muy señores míos/nuestros” o por desdoblamientos “Estimado/a señor/a (apellido del destinatario)”.

¿Qué signos de puntuación acompañan al encabezamiento?

Tradicionalmente los dos puntos (:), tras lo cual se empieza a escribir en la siguiente línea con mayúscula. No obstante, si se trata de una frase autoconclusiva se escribe punto (.).

  • Estimada señora García:
    Muchas gracias por su pronta respuesta.
  • Buenos días.
    En primer lugar me gustaría agradecerle la conferencia que realizó el pasado lunes.

Tercer paso: la introducción

Antes de entrar en materia es necesario realizar una introducción que, no obstante, ha de ser muy breve pues no se pretende hacer perder el tiempo ni al destinatario ni al mismo redactor. Dependiendo de la situación existen diferentes posibilidades:

  • Le agradezco su correo en el que comunica…
  • ¿Cómo fueron las vacaciones?
  • En primer lugar me gustaría agradecerle la conferencia que realizó el pasado lunes …
  • Muchas gracias por su pronta respuesta.
  • Es un placer saber que….
  • Me dirijo a usted con motivo de…

La introducción tiene la función de aumentar la disposición del destinatario a leer el correo con detenimiento antes de entrar realmente en materia. Para ello se suelen incluir comentarios o preguntas de carácter más personal y se recomienda evitar expresiones muy estandarizadas. Si el receptor acaba de llegar de las vacaciones o de una baja por, enfermedad pregúntale al respecto, pues se interpretará como una muestra de interés. No obstante, la introducción también sirve para, como su nombre indica, introducir el tema que se quiere tratar (Me dirijo a usted con motivo de…).

Cuarto paso: el cuerpo

Es la parte principal del correo en la que se comparte la información de forma compacta y estructurada. Hay que tener siempre en cuenta que el lector debe ser capaz de leer el contenido rápidamente y entenderlo, para lo cual se recomienda:

  • Frases cortas: fácil de decir pero difícil de hacer. Algunos temas son tan complicados de explicar que se requieren para ello dos o tres frases relativas o compuestas. No obstante, muchas veces lo enrevesado de la construcción hace que el lector deba esforzarse demasiado para entender la información en ella contenida y existe la posibilidad de que desista e ignore lo que se comunica.
  • Negritas y cursivas: al resaltar con estos efectos ópticos los elementos más importantes, estos resultan fácilmente reconocibles para el lector siempre y cuando se usen en su justa medida. Abusar de ellos crea el efecto contrario, de modo que el texto resulta imposible de leer.
  • Estructura la información en párrafos: los párrafos dividen el texto para que sea más fácil reconocer la relación entre elementos. Normalmente cada párrafo suele incluir al menos tres líneas.
  • Crea listas: presentar la información y los hechos de forma detallada es más fácil al usar listas. Ya sean los puntos a tratar en una reunión, el presupuesto de un nuevo proyecto o los participantes del próximo viaje de empresa, lo importante es que el destinatario sea capaz de detectar con un solo vistazo la información más importante, de forma que si tiene que volver al correo, no tenga que leer todo el contenido, sino que pueda encontrar rápidamente la información deseada. Si se incluyen explicaciones entonces habrá que recurrir al texto continuo.
  • Vocabulario sencillo: no es necesario complicar las cosas más de lo que ya son. Emplea un vocabulario asequible ya que no se puede presuponer que el destinatario va a buscar los términos desconocidos. Además, si este no entiende determinadas palabras, el texto ya no es informativo. En consecuencia el contenido no podría ser comunicado efectivamente y el destinatario seguiría estando desinformado. Claro está que, si el tema tratado es también conocido por el destinatario, se puede recurrir a un vocabulario más técnico y de esta forma mostrar al receptor que se es experto en la materia.
  • Mantener un tono positivo: con ello se consigue la buena disposición del destinatario ante el correo recibido, y de esta forma lo tiene en cuenta y, en caso necesario, procede a realizar lo establecido en el mensaje. Las críticas deben ser constructivas, es decir, hay que concentrarse en lo que se puede mejorar en vez de describir aquello que no funciona. Si el objetivo es hacer una petición al destinatario, se prefiere evitar un tono imperativo o enunciados negativos.
Consejo

Para redactar un correo electrónico bien estructurado debes tener claro antes de empezar a escribir la organización de los puntos que se van a tratar, de lo contrario se puede crear un texto incoherente con información redundante.

Quinto paso: la conclusión

Al escribir un correo electrónico no puedes olvidar incluir una conclusión acorde que mueva al lector a entrar en acción o le proporcione una sensación positiva. Algunos ejemplos:

  • Por favor no dude en contactarnos para cualquier consulta.
  • Nos alegramos de poder conocerle en la próxima reunión.
  • Puede encontrar más información sobre el producto en cuestión en nuestra página web.
  • Agradecemos de antemano su atención y esperamos noticias suyas muy pronto.
  • Le deseamos un buen fin de semana.
Nota

La fórmula “esperamos noticias suyas pronto” suele aparecer con frecuencia en este tipo de comunicaciones. No obstante, hay que tener en cuenta que según en qué contexto puede contrariar al destinatario, pues en el mensaje se espera de este una reacción sin que realmente haya dado su aprobación al respecto.

Sexto paso: la despedida

La despedida es tan importante como el encabezamiento, pues de nuevo puede influir en la imagen que el lector cree del remitente. Por eso no pueden faltar las normas de cortesía propias de este tipo de comunicación, sin que por ello haya que usar fórmulas arcaicas o demasiado formales. Las despedidas más comunes son:

  • Le saluda atentamente,
  • (Con mis mejores deseos) reciba un cordial saludo.
  • (Muy ) atentamente/ cordialmente,
  • Saludos cordiales,

No obstante, en función de las pautas internas de cada empresa, se pueden usar mensajes más personales que no estén tan estandarizados:

  • Le deseo un buen día.
  • Gracias por su atención.
  • Disfrute de las vacaciones.
Nota

El problema sobre cómo puntuar las despedidas surge a menudo entre los redactores de correos electrónicos y cartas. Lo cierto es que, aunque no existe una regla universal, determinadas instituciones, como Fundéu BBVA recomiendan algunos usos concretos de la coma, el punto o la ausencia de ellos.

Séptimo paso: la firma

Al final de todo correo comercial se encuentra la firma del remitente, pensada para añadir más información o datos de contacto como el teléfono, el fax o el puesto de trabajo. Por eso no es lugar para incluir frases de motivación o lemas personales. Al tener la misma validez que las cartas comerciales, la firma de estos correos debe incluir los siguientes campos:

  • Nombre y apellidos
  • Números de teléfono (fijo y móvil)
  • Dirección de correo electrónico
  • URL de la página web
  • Enlaces a perfiles en las redes sociales

Además se puede añadir el logo de la empresa, aunque hay que tener en cuenta que algunos usuarios de correo tienen bloqueadas las imágenes por motivos de seguridad. Por ello se recomienda comprobar si el formato de la firma sigue siendo adecuado en el caso de que en el logo no aparezca la imagen.

Nota

P.D.: La posdata pertenece a una época en la que las cartas todavía se redactaban a mano o a máquina. Si el autor de ella, una vez redactada, deseaba añadir algo más, recurría a esta solución para así evitar tener que escribir la carta de nuevo. No obstante, en el caso de los correos electrónicos esta barrera desaparece dado que es posible reeditar el mensaje antes de enviarlo tantas veces como se quiera, de ahí que las posdatas carezcan de sentido y, por tanto, se prefiera reducir su uso.

Octavo paso: los archivos adjuntos

Manda solo información adjunta cuando sea estrictamente necesario e intenta que el tamaño del archivo sea lo más reducido posible (se recomienda un tamaño de 5 MB). El espacio de almacenamiento de la bandeja de entrada es limitado, por lo que es compresible que el destinatario se enoje si el servidor ha bloqueado la entrada de otros correos por culpa de otros archivos adjuntos enviados poco relevantes. Además, hay que tener en cuenta que muchos de estos mensajes se leen fuera del lugar de trabajo en dispositivos con una capacidad menor. Así los móviles descargan a duras penas, si es que pueden, los archivos muy pesados. Claro está que, si así se requiere, deberán mandarse los archivos requeridos o enviar un enlace al espacio de almacenamiento donde estos se encuentran. Si el archivo adjunto es un documento, se prefiere el formato PDF a cualquier formato de Office, pues así se garantiza que la presentación de los datos sea la adecuada.

Consejo

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Así, sí: ejemplo de un correo electrónico profesional

Aquí se incluyen todos los elementos que debes tener en cuenta a la hora de escribir un email comercial:

Asunto: Invitación al taller XYZ, 24.08.18

Estimada señora Pérez:

En primer lugar me gustaría agradecerle la charla informativa de la semana pasada. Como ya establecimos entonces, nuestra empresa se pone en contacto con usted para invitarla a un taller organizado sobre el mismo tema. A continuación los datos más importantes:

 

  • 24 de agosto de 2018
  • Hora: 10:00 – 16:00
  • Sala de proyectos de nuestro edificio principal
  • Almuerzo incluido
  • 28 participantes

Igualmente le ofrecemos la posibilidad, si usted así lo desea, de participar como ponente. Si está interesada, por favor comuníquenoslo lo antes posible.

Agradecemos de antemano su atención.

Que tenga un buen día

Patricia Domínguez Díaz

Departamento RR.HH.

 

Luz y sal

Calle Clarinete 123

12103 Málaga

 

Teléfono: +34 000 00 00 00

Fax: +34 000 00 00 00

Correo: domínguezdíaz@luzysal.es

www.luzysal.es

Aspectos que se deben tener en cuenta en este mensaje:

  • El asunto es conciso y breve
  • El encabezamiento es acorde a la ocasión
  • En la introducción se hace referencia cordialmente a un encuentro anterior
  • El cuerpo del mensaje está dividido en varios párrafos y los datos más importantes se agrupan en una lista.
  • En la conclusión se pide cordialmente al destinatario que realice una acción
  • La despedida es cordial y personal
  • La firma responde a las exigencias de las cartas y correos comerciales
  • Se evitan los documentos adjuntos innecesarios

Cómo escribir bien un correo electrónico: ¿qué es y qué no es apropiado?

Inapropiado Apropiado
Erratas: las erratas y las faltas de ortografía dan muy mala impresión y hacen ver al destinatario que no se ha puesto la atención necesaria al redactar el correo electrónico. Revisión: antes de enviar el mensaje se debe volver a leer de principio a fin para así evitar errores embarazosos.
Tratamiento inadecuado: escribir mal el nombre o apellido del destinatario o confundir su sexo puede contrariarlo incluso antes de que entre a leer el mensaje en sí. Tratamiento completo: antes de redactar un correo electrónico comprueba si el destinatario posee algún título que deba indicarse en el encabezamiento.
Olvidar adjuntar el archivo: ¿has hecho clic demasiado rápido en enviar y has olvidado adjuntar el archivo? Entonces deberás enviar un segundo correo un tanto incómodo con los datos olvidados. Comprobar archivo adjuntado: antes de enviar el mensaje comprueba si realmente se ha adjuntado el archivo correcto en la versión deseada.
Tono personal: pueden surgir malentendidos al comunicarse por correo. Por eso un estilo demasiado personal puede conducir a cierta tensión entre los interlocutores. Tono neutral: en los correos formales se recomienda optar por un tono neutro pero cordial. De esta forma es posible que el destinatario preste una mayor atención a la información expuesta.
Estructuras complejas: estas pueden llevar a confusión, de forma que la información no se entienda adecuadamente o se pasen por alto datos importantes. Breve pero conciso: realiza declaraciones claras y sencillas de entender. Los hechos se pueden enumerar en una lista, pues resultan más fáciles de leer.
Abreviaturas: si usas abreviaturas te arriesgas a que el lector no las entienda o las interprete mal. Los destinatarios deben por tanto bien deducir su significado o invertir tiempo en averiguarlo. En caso de duda se recomienda mejor evitarlas. Escribir sin abreviaturas: siempre debe tenerse en cuenta al destinatario a la hora de escribir un correo electrónico. Aunque al evitar las abreviaturas se requiere un mayor trabajo de redacción por parte del remitente, se facilita enormemente la tarea al lector a la hora de entender la información.
Ironía: aunque suele entenderse en la lengua oral, la falta de contexto puede hacer que se malinterprete en el lenguaje escrito, por eso es mejor evitar su uso al escribir correos electrónicos. Ir directo al grano: escribe lo que quieras comunicar tal como lo quieras decir. No hay cabida para el humor en este tipo de correos.
Emoticonos: aunque sirven para indicar los estados de ánimo, en este ámbito se consideran poco profesionales. Ser cordial: para dar una buena impresión al destinatario no es necesario una pictografía. Con preguntas y mensajes cordiales puedes mostrar respeto a los demás.
Formato poco cuidado: si no se cuida la estructura en la que se presenta el texto su lectura puede ser muy difícil. Especialmente en la pantalla de los smartphones, un formato poco claro que carezca de saltos de líneas o una división en párrafos puede poner de los nervios al lector. Estructura clara: si un texto está organizado de manera adecuada se facilita en gran medida al lector la recepción de información. Quien se oriente adecuadamente en la estructura de un texto puede prestar mayor atención al contenido.
Texto demasiado extenso: si al final de la redacción de un mensaje no se sabe qué es lo que se ha escrito al principio, hay un problema. Especialmente en la oficina, normalmente no se tiene tiempo para estar leyendo un mensaje una y otra vez hasta poder entenderlo todo. Pararse en lo esencial: algunos temas necesitan explicarse con más detenimiento. No obstante, incluso en los temas más complejos el texto debe ser lo más conciso y breve posible, pues permite expresar las ideas con mayor claridad.
Correos innecesarios: si se está continuamente intentando determinar la importancia de cada mensaje, se tiene mucho menos tiempo para leer con detenimiento los correos realmente importantes. Llamada telefónica o conversación cara a cara: algunos temas son mucho más sencillos de aclarar a través de la comunicación oral, tras la cual se pueden resumir las conclusiones en un correo.
No atender a las diferencias culturales: no todas las culturas siguen las mismas formas. Por ejemplo, mientras que en nuestra cultura se prefiere la brevedad, en Japón se supone lo contrario. Tratamiento internacional: ten en cuenta siempre al destinatario al redactar un correo. Si se mantiene siempre en mente y respetan las formalidades propias de su cultura, los correos que redactes serán bien acogidos.
Consejo

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